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Transtorno obsesivo compulsivo

(Las palabras obsesivo compulsivo siempre me suenan a "Obesivo convulsivo. Es decir: un gordo con convulsiones)


Así como hay gente que va por la calle contando baldosas, gente que deja medio raviol envuelto en un chorrito de salsa sin tocar, gente que cuando ve pasar a un hippie se toca una teta por las dudas y gente que alinea el gas de un encendedor también hay gente que odia tener que abrir un nuevo papel higiénico.

O eso quiero creer porque no me gustaría estar sola en esto.

No sabría decir por qué pero me angustia tener que abrir un nuevo papel higiénico. Es como meter la mano en un paquete de galletitas y descubrir que la última que quedaba te la acabás de morfar sin saborearla demasiado, creyendo que había otra galletita (o dos, o tres) en el paquete y de haber sabido que era la última la hubieses disfrutado un poco más.

He llegado a guardar un papel higiénico entero por las dudas, cosa de encontrar un día el papel higiénico cerrado y decir "¡Ajá! ¡Yo tengo este, maldito! ¡Que te abra otro, vade retro Higienol!" y básicamente el problema es cuando se acaba el que tengo guardado.

Y el problema principal es que al que tengo guardado alguien lo tiene que abrir también.

Y de putear ni hablemos

A veces me quejo de que la gente que atiende en el hospital siempre está de mal humor y llega tempranito al trabajo con un grado de conchudez bastante elevado para ser la primer hora del día. Pero a veces realmente los entiendo. La gente hoy en día es bastante jodida y va con la predisposición a romper las pelotas.


Cuando la obstetra me manda al hospital para hacer algo en laboratorio ya me doy una idea de lo que me espera: La ira. No es muy difícil entender las indicaciones en un hospital siempre y cuando estés atento y no te distraigas con una vecina, con el telefonito o vayas con auriculares escuchando música a todo volumen. En otras palabras: Solamente hay que prestar atención y seguir paso a paso lo que nos piden que hagamos, de esa manera entramos > hacemos > salimos.

Las personas que van a atenderse a laboratorio solamente tienen que hacer dos cosas cuando llegan:

1 - Preguntar quién es el último para laboratorio. Solamente basta con decir "¿Quién es el último para laboratorio?" y te va a levantar la manito una vieja, una embarazada, una mina con nenitos, una gorda enojada porque está en ayuno, etc.

2 - Lo siguiente que tenés que hacer es prestar atención al siguiente que venga, porque hay que avisarle que el último ahora es uno mismo.

Se hace esto porque generalmente las personas van a hacer la cola unas cuantas horas antes de que abra laboratorio - y que llegue el personal que nos atiende - y hay que saber el orden de llegada para que, cuando venga la rubia de anteojitos, hagamos una cola y nos den un numerito. Es una manera de no correr hasta la ventanilla y cagarnos a piñas cuando llega la rubia.

Obviamente no siempre funciona.

Las veces que fui siempre me encuentro con ciertos personajes que, haciendo un poco de orden en mi cabeza, los puedo catalogar en una lista:

La Desinformada: Este personaje no sabe que tiene que preguntar, o se olvidó de preguntar porque estaba muy dormida, o llegó tarde y se quiere hacer la boluda. Siempre hay una... o dos. Siempre "estaban en guardia por una urgencia pero estaban esperando desde las cinco de la mañana" siempre quieren que las atiendan entre los primeros, siempre discuten, siempre están indignadas y sobre todo: Siempre son viejas.

El Amigo: Este personaje aparece unos quince minutos antes de que abra laboratorio. Viene, abraza y besa a alguno de los boludos que llegó temprano, le cuenta como anda la vecina de enfrente, le pregunta cómo anda la familia, el perro, el trabajo, la tía abuela del cuñado de la novia del hijo y se queda paradito ahí. Cara de piedra si se puede decir. Generalmente lo rajan a puteadas al final de la fila y pasa una vergüenza terrible. Así y todo prueban suerte igual y si logran pasar, pasan. Aunque no.

La Madre y sus Retoños: Este personaje es curioso. Lleva a los hijos, los cuales tuvieron que madrugar pero están con todas las pilas cargadas y los suelta entre la gente para que correteen y jodan a dos manos, siempre y cuando no la molesten a ella. Se hace la boluda si los nenes le hablan, si le piden cosas, si le gritan en el oído, por lo cual los nenes van a hablar, pedirle cosas y gritarle al oído al resto de las personas. Lo curioso de este personaje es que se ofende si uno le pide que los calme -utilizando un tono pacífico y hasta amistoso- cuando lo que realmente se debería hacer es estampar contra los mosaicos a los mocosos en cuestión.

La Madre con la Hija Primeriza*: Esta es la futura abuela que acompaña a la hija para que nada le pase. Le pregunta a cada rato si se siente bien, si necesita algo, si le molesta que la mujer que está al lado de ella tosa muy fuerte, si quiere que vaya a buscar a alguien de seguridad para pedirle al flaco que puso música que la apague, si no necesita ir a la guardia. Generalmente va y viene desesperada por todo y ante cualquier suspiro de la hija empieza a pelear con el resto de las personas porque inhalan demasiado oxígeno. Un amor.

La Señora "yo estaba antes que vos": Es una mujer, no siempre es vieja pero en la mayoría de los casos tiene más de cincuenta años. Este personaje aparece de la nada con el latiguillo incorporado y tiene un parecido a la Desinformada, sólo que ella no necesita excusas. Le importa muy poco el hecho de pasar vergüenza porque va a pelear hasta el final hasta que te canses y la dejes pasar primero, sosteniendo (fervientemente) su argumento irrefutable. Porque ella estaba antes que vos, te guste o no te guste.

Estos son algunos casos. Estoy segura de que estoy olvidando a algunos más. Lo dejo hasta acá porque enseguida viene la Doble y nos vamos a tomar unos mates.

* Este es el caso de la Grandmother Pupolain. Sólo por eso es un amor.

Mucho Pior

Che gente, me está costando un huevo empezar con esta entrada porque no sé por donde arrancar. No sé si es que estoy perdiendo la chispa (¿tuve chispa alguna vez?) o será que estoy vaga, sin inspiración pero con mucho para contar. Esperemos que sea eso segundo, porque posiblemente se me pase. Llamemosle a este período "Resfrío literario". La opción "Mucosidad Bloggeril" podría ser aceptable también.

Empiezo más o menos desde el punto que quiero tocar.

Tengo 21 años. En el próximo mes serán 22 y soy bastante pelotuda. Nunca en mi vida he cambiado un pañal y estoy más que segura que el día que esta criatura salga va a sufrir sus primeros 15 o 20 pañales, porque los mismos van a estar mal puestos, torcidos, chuecos, o las primeras limpiadas de culo van a ser muy newbie. No tengo idea sobre los cuidados de una criatura recién nacida y sin ir más lejos tampoco tengo idea de lo que vendrá más adelante. Consideré siempre que la frase "echando a perder se aprende" era mi pilar base para todo tipo de aprendizaje, pero algo me dice que para esto no se aplica.

Sin embargo voy juntando coraje para todo lo que venga pero hay momentos o situaciones donde pienso "tranqui, que podría ser pior". Y claro que podría ser peor. Si hay algo que me da seguridad de que podría ser peor es cuando voy a un hospital público y me encuentro con otras embarazadas primerizas. Paso a contar dos situaciones donde mi inutilidad ha quedado opacada por la tremenda pelotudez ajena. Estoy más que segura que va a aparecer algún anónimo diciendo "necesitás rebajar a alguien para sentirte mejor". Si. Posiblemente. Pero vaaaaamos que son muchos los que hacen lo mismo. La única diferencia es que yo lo cuento en mi blog.

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La primera vez que respiré aliviada sobre mi total pérdida de orientación sobre maternidad fue hace unos meses cuando inicié el trámite para la asignación por embarazo. Me asustaba la idea de tener que ir a la secretaría de salud y realizar mil trámites diferentes y llenar miles de formularios distintos. La idea de hacer algo mal me ponía nerviosa. Éramos en ese lugar más o menos ocho embarazadas. Seis de ellas iban acompañadas de sus respectivos maridos o novios, una iba con la madre y parecía tener unos 17 años, y estaba yo, que iba sola. La mujer que estaba a cargo nos dio unas planillas y nos explicó que debíamos llenarlas con nuestros datos con letra clara y prolija, y que no podíamos tachar, así que debíamos tomarnos el tiempo que sea necesario para escribir, sin apuro y sin equivocarnos.

Los datos eran una boludez galopante: Nombre, apellido, tipo y número de documento, dirección, teléfono. Nada que no te llevara más de dos minutos escribiendo con cincel y martillo sobre un adoquín. No pasaron veinte segundos y la piba que estaba con la madre dijo "ay... acá donde dice Nombre puse todo, mi nombre y apellido ¿qué hago? ¿lo dejo?". La coordinadora le dijo "No. Tiene que ir el nombre arriba y el apellido aparte, para eso hay dos espacios. Tomá, llená de nuevo" y le dió otra planilla.

Cinco segundos después la piba dice: "ay... lo puse de nuevo.", todos nos reímos como diciendo -uy pero que bolú- y la coordinadora le dio otra planilla, también con una sonrisa.

Cuando terminó de escribir la coordinadora leyó la planilla y le dijo "acá donde dice tipo y número de documento vos tenés que poner DNI y tu número ¿no ves que te sobran espacios?"y le dió por tercera vez una planilla vacía. La piba dijo "Ay mamá, pasa que yo nunca hice estas cosas, ¡siempre las hacés vos!" Recuerdo que la madre puso una cara que podría haber significado "¡¿y qué esperás?! ¡¿que me ponga a parir por vos también?!"

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La otra situación fue hace unos días cuando fui a hacerme unos análisis de sangre y orina. Llegué a las seis de la mañana al hospital y eran las ocho y media cuando me atendieron. Cerca mío había una chica de la edad de la Doble dando vueltas por todos lados, con la panza un poco más chica que la mía pero meneando las cachas a todos los pacientes o enfermeros que pasaban. La habré cruzado unas cinco veces dando vueltas, riéndose de todo y masticando chicle con la boca abierta, esto último me llamó la atención porque imaginé que la iban a cagar a pedos por eso, pero me equivoqué.

Cuando llegamos a la ventanilla donde había que entregar la muestra de orina la chica empezó a buscar por todos lados. Se revisó todos los bolsillos, los del bolso y los de la ropa. Increíblemente hasta los bolsillos del pantalón. Revisó abajo de los asientos de la sala de espera, el pasillo, fue al baño, le preguntó a varias personas y después vino y le dijo a la enfermera: "Me lo robaron". Después de discutir un rato se fue a seguir buscando.

La enfermera no vio cuando ella volvió y justo le dijo a otra enfermera "seguro que ni lo trajo", y la chica gritó enfurecida desde atrás: "¡Yo si traje el pis! ¡Pero no tengo la culpa si se lo robaron!"

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Así que no sé si estará mal sentirme un poco mejor ante este tipo de situaciones, pero me levanta un poquito el ánimo saber que manejo los comandos básicos para entender que no puede caber en ninguna cabeza que te afanen un tarro de pis.

Añamembuí!

No sé a cuantos de ustedes les puede pasar a diario lo mismo que me pasa seguido a mi. Para mi es una cuestión, no de tolerancia, sino de paranoia. ¿Alguna vez estuvieron cerca de una conversación entre paraguayos donde, de golpe, la conversacion pasa de español cristiano a guaraní? Las dos personas están hablando en criollo y de golpe deciden cambiar al añamembuí ¡y encima se ríen y todo! Diganme si eso no es sospechoso.

Yo no puedo evitarlo, cuando dos paraguayos están hablando en guaraní cerca mío y se están riendo a carcajadas me siento completamente tocada. Siento más que nada que si realmente no estuvieran hablando de mi y sacándome el cuero a mis espaldas hablarían entonces libremente en el mismo idioma que yo, al menos como respeto. No siempre pasa que estoy sola con los dos individuos porque generalmente esto sucede en un colectivo, un tren, un almacén, un banco, hospital, o cualquier lugar o transporte público. Por lo cual además de ellos y yo hay muchas otras personas y la gran mayoría hablan el criollo. Entonces ¿Si realmente no están hablando mal de los presentes por qué tienen la necesidad de hablar en guaraní y reirse? ¡A mi no me engañan! ¡Están hablando mal de alguien!

Ni hablar cuando algún paraguayo se enoja y te larga la ensalada de palabras, con tono de magia negra incluso. Yo no entiendo nada pero sé que no debe ser nada bonito lo que me está diciendo. Pero aprendí un artilugio de defensa que me enseñó mi leal patiño, la Doble. La respuesta que se debe dar en un caso como este, sin dudar y sin pensarlo dos veces, es simple y directo:

¡Que te recontra, gil!

A ver un minutito

Como esto del blog va decayendo me imagino que es porque estoy decayendo yo como anfitriona de todo esto acá ¿vio? Será porque con todo el tema del calor y de que no salgo a ningún lado a pelear con gente es como que no hay tema para charlar con ustedes. Cuando voy a comprar algo en el negocio de la esquina voy en un horario incómodo para las viejas del barrio, con esto de Gran Hermano es como que no hay mucho viejerío suelto por las calles. Y sobre todo ahora que se avivaro que pueden romperle las bolas a los participantes vía twiter. Así que imaginate.


Y como ahora se fue el circo de los enanos grossos y yo dormí como las mejores esperando que bajaran el precio de la entrada (15 mangos no te pago ni ahí para ver 5 enanos bailando y un chabón con una zanellita en un círculo) no tengo con qué entretenerme. Vos podés creer. Me perdi sacarme la foto con los enanos y con el Sapo Pepe de turno. Voy a tener que esperar un par de meses hasta que aparezcan de nuevo.

Más allá de todo eso lo único que hice más o menos razonable para ser contado acá es las filmaciones de la película de Gorodchia, pero como todavía no la editaron no puedo acercarles nada. Lo único que si puedo decirles es que me van a ver siendo atacada por una tortuga gigante mientras me echo un caguito en una goma de autos vieja. Así de delicadét. Que se yo. La sinceridad ante todo.

No sé que será de ustedes, no sé si andarán bien o si andarán mal. Me enteré que un boludo le rompía las bolas a Thotila y que el abuelo de Tomás en Shorts hacía recomendaciones antes de ir a mear. Esas son las comunicaciones que tengo con ustedes. ¿Walkiria quién? Ah si, te mando saludos. (Acá me golpea la ventana con un cuerno vikingo)

En fin. Ahora me voy a ir por ahí, a pesar de que son las 3 de la tarde, a ver si puedo encontrar algo suelto por el barrio. Agarro la barbie, una cámara, un casco, un par de chancletas porque hace calor y me pego un par de vueltas. ¿Saben qué sería buena idea? ver si puedo sacarle fotos al viejo nazi del barrio. Un viejo que vive en una especie de castillo lleno de arboles a los costados, sin electricidad, y que cada tanto va a comprar con australes en el almacén.

Esta es la única foto que pude sacarle.


En fin. Y para cerrar un poco:

El otro día tuve un problema con mis cuentitas de hotmail y facebook. Alguien se anduvo diviertiendo mucho toqueteando mis cosas. Así que decidí hacerme otra.

pupolina@hotmail.com.ar

¿Cómo no se me había ocurrido antes? Así que ya saben. Esa de ahí es para comunicarse con el servicio de atención al cliente. O para charlar por msn en bata y en pishama.


P.D: Cambié el lay del blog de nuevo (¡hasta que pude, carajo!) y quedó así como lo ven. Hay algunas cosas que arreglarle y pronto lo haré. Tal vez en estos dias el blog tenga varios aspectos hasta que decida con cual quedarme. Ustedes opinen cualquier cosa. Y si no tienen nada qué opinar callense la boca.




Dicho sea de paso pruebo si se puede compartir este video.

¡Lo que hay que oír ... o mejor leer!

Las mejores frases del Facebook me tienen encantada. Nunca pude estar tan de acuerdo con tanta gente al mismo tiempo:

- "sshh callense! callense! ... -Hola mami?"

- "uhhh profe ¿Hay que copiar? - No boludo, sacale fotocopia al pizarrón"

- "mi mamá también me dijo -A que voy yo y lo encuentro- y encontró lo que yo buscaba en un segundo!"

- "Cel + Saldo + Alcohol = DESASTRE AMOROSO"

- "Hay tres cosas que no se pueden ocultar: Estar borracho, estar enamorado y estar GORDO!"

- "Nadie sabe lo que tiene hasta que se pone a ordenar su cuarto"

- "oh flojera maldita... ¡Sal de este cuerpo estudioso y trabajador!"

- "Yo también puse cara de pensativo en una prueba cuando el profesor miraba y no sabía nada"

- "Yo también lloré con el final del capítulo de Simurdiera" (así escrito y todo)

- "Las servilletas de la heladería no limpian un carajo!"


Y el mejor de todos, lejísimos:

Cada dia me levanto mas lindo.... pero hoy me zarpe!

¿Y vos?

No sé ustedes pero yo:

- Quisiera ver qué va a pasar cuando le venga la cuenta de la tarjeta Santander Río a Stella y Amore.

-Me encantaría ver en cuántas casas se rompieron platos y vasos jugando al juego del mantel que Julián Weich pone en su programa. (Ningún chico hace caso al "Esto no lo intenten en sus casas")

- Quisiera que me termine de salir la maldita muela de juicio que me está asesinando.


P.D: Ando más perdida que lesbiana ciega en pescadería. Ahora no tengo acceso completo a la pc, pero esperemos que pronto vuelva a la normalidad.

P.D 2: La Doble no se murió ¡Viva Perón, carajo!

Muéstrame tu cartera y te diré quién eres.

Cáda vez que tengo que salir a algún lado es la misma historia, no importa cuántas veces me lo recuerde mentalmente -Acordate Pupolina, acordate porque después te quejás - y cuántas veces me arrepienta de no haberlo hecho antes, siempre pero siempre que estoy a punto de salir me doy cuenta que mi mochila es un caos y en ese caos jamás encuentro nada de lo que necesito.

Yo uso mochila porque las carteras se llevan mal conmigo. Una sóla vez intenté usar una cartera y la muy ingrata se tropezó con mi pierna izquierda todo el santo día, resvalándose de mi hombro cada 2 minutos y haciendome quedar no sólo como estúpida, sino como antifemenina.

Sin embargo mi mochila es como cualquier cartera de dama: Está llena de cosas inútiles y molestas. En ella se puede encontrar papeles de caramelos que semanas atrás comí, boletos de colectivos que guardé, pilas del mp3 que se agotaron en el camino, algún sobrecito de mostaza del Mc Donalds, algún libro que creí que iba a leer en algún viaje, una botellita de perfume Johnsons Baby, un peine, un monedero casi vacío, papel higiénico, papeles con direcciones, nombres y mails, esmalte de uñas, lapiceras que no tienen tinta o están reventadas, más boletos, cinta scotch...

No sé por qué tenemos esa necesidad de llenar la mochila (o la cartera) de cosas sin sentido. ¿Acaso hay alguien que utiliza los sobrecitos de mostaza o ketchup que se lleva de un Mc Donalds? ¿Acaso los boletos y las pilas se van a evaporar solos? ¿Acaso nos vamos a pintar las uñas en un 306 en hora pico? Por supuesto que no. Y cáda vez que tengo que salir de casa agarro la mochila para ver si me falta algo. Nunca me falta nada, más bien siempre me sobran cosas.

Entonces siempre me repito lo mismo, desde lo más profundo de mi corazón -Hoy, apenas vuelvas de allá la ordenás, sacás la mugre y las cosas que no tienen por qué estar ahí y dejás lo importante, NADA MAS. - Y pocas veces cumplo la promesa. Creo que en mis 20 otoños cumplí 2 veces por año la promesa (3 cáda año bisiesto) y abrí la mochila a las 11 o 12 de la noche. Mientras voy sacando las cosas pienso cosas como:

- "Cinta Scotch... Uno nunca sabe cuándo se te puede despegar algo y necesites un poco de cinta scotch... Esto entonces se queda"

- "¿y si la mochila se rompe y la tengo que arreglar? el hilo y la aguja se quedan, por las dudas".

- "Los papeles de los caramelos pueden servir para alguna manualidad más adelante, y si los guardo en otro lado me los van a tirar a la basura."

- "Las mayonesitas del Mc Donalds se vencen tan rápido. Ahora cuando vaya al tacho de basura la tiro ahí, pero mientras tanto voy a ver si encuentro un boleto capicúa..."

- "... Ya te van a encontrar cagando sin papel y yo leyendo el diario. ¡Pero a mi no! muajajaja"


Porque todas las cosas que hacen espacio molestan, pero sólo hasta que amenazan con no hacerlo más.

Jueves de Reflexiones y Verdades

La semana pasó volando y ni siquiera tocó bocina, para mi que hay alguien que me está robando los lunes y los martes y yo todavía no me entero.

Ahora si, las reflexiones:

1 - El Monopoly es un juego inventado sólo para que las madres compren ansiolíticos y pastillas para dormir, ya que sólo genera peleas y discusiones entre hijos y vecinos, los cuales siempre terminan siendo arrastrados de los pelos por el macho alfa.

2 - Existen el helado de pescado y de arróz con leche ¿Pero quién los compra?

3 - No importa cuan gastado esté el pomo de pasta dental, siempre se le puede sacar un poquitito más.

4 - Es una ley de Murphy. Tenés crédito y no sólo te quedás sin batería en el celular, sino que se corta la luz.

5 - Es otra ley de Murphy: Toda Pupolina cruzando la calle para ir a comprar una pasta dental hace gritar a una madre "Y TRAE UN PAPEL HIGIÉNICO".

Sólo voy a decir una cosa respecto a Sandro.

No me caía bien, pero entiendo a todas las viejitas que van a llorar a su casa en Banfield y Congreso. Después de todo si se muriera Tilo Wolff yo estaría así: llorando como una Magdalena.

Lunes de Reflexiones, hoy: Claribel Medina

En todas las novelas donde vi a Claribel Medina actuar, en todas pero en todas, desde Por Amor a Vos y Los Roldán, siempre el papel de ella es el mismo: Una mujer media provinciana, ama de casa nata y muy madre. Siempre el mismo tonito de voz, siempre el mismo modismo al hablar, siempre igual.

Para mi que ese papel no es más que ella misma, es decir, no la contratan porque es buena actríz, sino más bien porque ella misma vende.

¿Quién es careta acá?

Voy a decirlo ahora que se termina el año, los reclamos para el año que viene.

- Todo aquel que me haya dicho alguna vez que hablo mucho: Es careta.

-Todo aquel que me haya dicho que soy inteligente: Es careta, lo dijo para caerme bien.

-Todo aquel que me haya dicho que soy linda: Es careta*, lo dijo para caerme bien y con segundas intenciones.

-Todo aquel que me haya dicho que soy fea: Es careta, y encima me tiene celos.

-Todo aquel que haya dicho que soy mala persona: Es careta y no me conoce, si me conociera diría que no soy tan mala, sólo tengo malos días.

-Todo aquel que me haya dicho que soy buena: Es careta y me quiso pedir algo. Posiblemente yo se lo regalé o se lo presté.

-Todo aquel que me haya dicho que siempre tengo cara de culo: Es careta.

-Todo aquel que me haya dicho que soy mal llevada: Es careta.

-Todo aquel que me diga que los amigurumis me están quedando bien: Es careta y quiere uno de regalo (Esta para vos)

-Todo aquel que diga que yo soy careta, es pura y netamente careta.

Y por supuesto: Todo aquel que opine que no es careta porque estaba dentro de esta lista: Es careta y es puto.

* El Chino no cuenta en esta.

Sólo ahí mismo.

Nunca se siente completamente que se perdieron todas las esperanzas, siempre hay una pizca de confianza, de seguridad. Aún cuando parece que todo se perdió hay algo que te da un poco de ánimo.

En muchos casos ese ánimo te lo otorga una sola persona: Mamá.

Pero cuando tenés a tu madre en brazos, desarmada en llanto buscando contención ¿A dónde está la seguridad?

Cuando ves a la única persona que te daba ese ánimo buscando reconfortarse en vos mismo el mundo parece haberse vuelto un lugar oscuro, vacío, incípido.

El mundo se vuelve un lugar de mierda cuando tu propia madre necesita llorar en tu hombro y sólo ahí mismo entendés que ya no sos más chico.

Hoy ya no soy más una nena. Hoy mamá me abrazó y lloró.

Sinceramente hoy no supe qué hacer.

Reflexión. Hoy: Mario Bros.

Recién llego de la escuela. Venía pedaleando en la Barbie (La bicicleta rosa furioso) y venía pensando en el nuevo amigurumi que estoy por tejer, un hongo de Mario. Esto me trajo el siguiente pensamiento:

Mario es un personaje de videojuegos. Es un italiano que rompe cajas, encuentra monedas, plantas y hongos. Se come las plantas y los hongos y crece o tiene poderes según cuál sea el que coma. Ah, también encuentra estrellas que lo hacen inmune a los ataques de sus oponentes, los cuales son tortugas.

¡Son tortugas! ¡Mario tiene de enemigos a unas tortugas!

Los Lunes

Los lunes no son sólo el comienzo de una semana para mi. Los lunes son mucho más que eso, algo más importante, algo que de sólo pensarlo me da una sensación de pesadez en la espalda: Los lunes son los dìas de cumplir con nuestras deudas de vida.

Deudas de vida llamo a aquellas promesas que hacemos durante la semana, las cuáles serán pagadas el lunes por el sólo hecho de ser el comienzo de la semana.

¿Te acordás del jueves, cuando tenías esa porción de torta de chocolate con dulce de leche y frutillas y dijiste "pero yo estoy a dieta" y luego agregaste "bueno, la dieta la empiezo el lunes"? Bueno, hoy es lunes.

¿Te acordás cuando dijiste que ibas a ponerte las pilas, ibas a hacer ese trabajo práctico y no ibas a salir el viernes, y luego pensaste "pero si hay que entregarlo el mes que viene y recién es viernes 6" y luego agregaste "Bueno, el trabajo práctico lo empiezo el lunes"?

¿Te acordás que dijiste el miércoles que ibas a empezar a andar en bicicleta por las tardes, o hacer algún tipo de ejercicio tres veces por semana para bajar la buzarda y después te dio fiaca y dijiste "Mejor el ejercicio lo empiezo el lunes"?

Señoras, señores, gente en particular: HOY es lunes.

Bolsillo saludable: cuando el alfajor costaba diez centavos

Y pensar que cuando iba a la primaria, tan lejitos aquellos años ahora, en el recreo corría contenta hasta el kiosco del colegio (algo apurada para poder tener oportunidad de comprar) sacaba mis monedas, las que mamá me daba y me compraba muchísimas golosinas con sólo cincuenta centavos.

Con cincuenta centavos me compraba un alfajor, un turrón, dos chupetines, una tira fizz y un palito salado. Todo eso para mi sola en dos recreos. Sino me podía comprar un pancho o una lata de gaseosa. Asi de interesante era la economía estudiantil por aquellos '98 o '99. Yo era feliz con tan poco, ya que no era necesario más. Era lo justo y necesario.

Es decir, si vos llevabas dos pesos a la escuela eras como Gardel con dos guitarras. Algo así como el samaritano de tus compañeros. Con dos pesos le comprabas un alfajor a cada uno de tus amigos y te sobraba para comprarte un paquete de rocklets y comertelo solo atrás del mástil. Hacías la buena acción del día y te sobraba para seguir siendo miserable.

Y hoy, que estoy en el último año de la secundaria, voy al kiosco de la escuela, hago una fila de seis chicos y un flogger mientras reviso mis bolsillos. Tengo un peso. Lo miro, así brillante y digo "tengo ganas de gastarte porque me estás picando" y cuando por fin el flogger se compró su chupetín grandote de cereza y se va moviendo las nachas me toca a mi. Agarro mi peso y me compro un alfajor, un chupetín y dos gomitas.

Adiós peso.

Martes de reflexiones, 5 verdades para todos.

1 - Los hombres que van en bicicleta con traje son completamente ridículos. (Idem Gilera o cualquier motito)

2- Es una ley de Murphy: Tenés crédito y se te acaba la batería.

3- Era mucho tiempo sin una novela brasilera en Telefé.

4-Saber hacer un bizcochuelo de cajita no es saber cocinar.

5-No existe nadie en el mundo que nunca haya probado el gusto de la cera del oído ni los mocos.

¿A dónde te fuiste adolescencia?

Ayer cuando me levanté tenía un año más. Esto trajo muchas reflexiones para mi, una de ellas muy importantes: Ya no soy adolescente. Pero ¿cómo pasó? ¿En qué momento? y sobre todo ¿Por qué nadie me avisó esto?

Ahora se supone que estoy dentro del grupo de los jóvenes, ya no soy más una adolescente en plena rebeldía como decía mi abuela. Ahora en lugar de juntarme con los muchachos a tomar algo y escuchar cada tanto las bandas punk pedorras que ponen Milo y Michel me voy a dedicar a leer apuntes y tomar café con los nuevos conocidos, los cuáles seguro aparecen en un par de meses y por como vienen las cosas van a ser jóvenes poéticos y frustrados que estudien letras o filosofía.

Se terminan los recitales de barrio, las zapatillas caminantes, las lapiceras bic trazo finos para machete, la secundaria, los chupetines, el recreo, la preceptora, la técnica (gracias a dios)

Se termina la adolescencia.

Si yo decía que las cosas venían muy tranquilas como para no ser sospechoso...

¡Ni siquiera eso!

Como cuesta acostarse a leer un libro y encontrar un punto de comodidad donde no se te enfrìe la espalda, ni se te destape una pierna, ni se desacomode la almohada. ¿Por qué? ¿por qué el cuerpo humano tiene que tener tan incomodo?

Todo tiene un razonamiento meramente matemático. El lado en el que te acuestes es inversamente opuesto al lado del libro que tengas que leer. Así es como digo que si te acostás mirando para la derecha te va a costar leer la página izquierda del libro, si levantás el libro para poder leerla se te duerme el brazo. Ergo: Largás el libro y sentís el hormigueo unos 3 min.

A entonces B.

B entonces C.

Por lo tanto: Al carajo.

De la misma manera funciona si te acostás durmiendo del lado izquierdo, sólo que esta vez vas a poder leer más cómodo el lado izquierdo pero te va a costar más leer el lado derecho.

De todas maneras los capítulos de la mayoría de los libros comienzan desde las páginas derechas. Por lo tanto te conviene acostarte del otro lado. Años de jugar al tetris diría yo.

Ahora si. Si te acostás mirando para arriba se te cansan los dos brazos. Vas a estar como mucho 15 min así, después viene tu gato (en el caso de que tenga uno) y se va a mordisquear el libro, los dedos, el codo y si te descuidás un poco te va a rasguñar un ojo cuando parpadées. Eso implica salir corriendo al hospital o salita de emergencias más próximo. Y puede ser letal.

Si te acostás panza abajo sos un pelotudo. ¿cómo pretendés leer así? Si no tenés suficiente luz porque te la estás tapando.

Lo más razonable sería sentarse en la cama y apoyarse en la almohada para poder leer, pero la gracia de acostarse era justamente eso: Acostarse.

Las Contradicciones Sin Fundamentación.

Hoy cuando venía de comprar papas fritas y maní en lo del Tano se me prendió el foquito. Todos los padres dicen lo mismo.

Cuando los hijos son lindos, simpáticos, divertidos, y por supuesto chiquitos dicen:


- "No. Laurita va a tener novio cuando sea grande, a los 40 años"

Sino por supuesto:

- "Miguelito es de mamá ¿No, Miguelito? Él no va a dejar nunca a mamá"

Pero después cuando los hijos crecen, se vuelven más grandes, más peludos y empiezan a sobrar los padres se contradicen, como suelen hacer comunmente (no porque son humanos, sino porque son amargados) y dicen:

-"¿Cuándo te vas a ir y me vas a dejar de romper las pelotas? Ya sos grande, tenès 20 años!"

Es una cosa de locos. Está bien, uno ya no es chiquito, ahora tiene más problemas y además tienen razón, con 20 años empieza a ser hora de que cáda uno se busque su propio lugar "Aquí se rompió una taza..." pero "¿No que yo no te iba a dejar nunca, mamá?" pensará Miguelito.

Además está también aquel reproche que siempre existió y existirá en todas las bocas de las madres:

"está bien, yo te regalo el perrito pero lo vas a tener que cuidar para siempre. No vaya a ser cosa que te cansés de él porque no hay reclamo. Es PARA SIEMPRE. Es TU RESPONSABILIDAD"

¿vieron? Cuando el perro es chiquito y simpático, y sobre todo cuando el perro es una novedad es divertidisimo. Le damos de comer, lo sacamos a pasear y le limpiamos la caca contentos, con una sonrisa de oreja a oreja. Pero cuando el perro crece y no tiene ganas de jugar porque está tirado en frente de la estufa ya no es tan divertido.

Pero los padres sí nos pueden cagar a pedos a nosotros. ¿Por qué?


"¡Porque soy tu mamá y punto!"


Tamadre...



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