Mientras...

Hace mucho que espero un llamado, un mensaje, un mail o cualquier señal que indique que tenés un corazón.


Ya pasan los cuatro meses y estamos llegando de a poquito a los cinco. La panza está enorme. Mi gordita se mueve dentro mío (especialmente de noche, cuando prefiere jugar) y yo simplemente acaricio la panza y siento que es lo más lindo que hay en el mundo.

Esperaba más o menos esto cuando no supe más de vos. Pero decidí darle una oportunidad porque considero que nadie tiene derecho a impedirle a otra persona vivir y crecer, y eso es lo que está haciendo Lucy desde entonces. En las ecografías
se ve como se mueve, como juega con las manos y estira las piernas buscando más lugar. Ya tiene todo el perfil desarrollado, tiene ojos, nariz, boca, orejas, manos con deditos chiquititos que se tocan la cara y la pera.

Y tiene un corazón que cuando lo escucho latir como un tamborcito se me llenan los ojos de lágrimas. No lágrimas tristes, sino lágrimas que vienen porque si, porque amo muchísimo a este bebé y porque no sé cómo esperar tranquila el tiempo que falta para verla a los ojos y que ella me vea a mi por primera vez.

Nunca estuvo en mis intenciones nada malo para vos y no lo deseo ahora tampoco. Solamente quiero saber dónde está esa persona que me miraba a los ojos y me decía que me amaba mucho y que además de ser su novia era su mejor amiga. Esa misma persona que yo amé hasta el último segundo. Todavía me acuerdo cuando dijiste, no una vez sino miles de veces, que ibas a estar conmigo siempre y que si algún día no estabamos juntos como pareja querías mi amistad porque considerabas que yo era importante para vos, así como también yo iba a poder contar con tu amistad incondicional.

Hoy sé y acepto que no me amás. Que se terminó esa historia. La acepto porque es lo más sano que puedo hacer. Hace mucho que dejé de llorar porque decidiste darme la espalda a pesar de todo. No sé si habrás tirado el cofre con las cartas o los miles de muñecos que hice para vos, incluído ese corazón. Incluído mi corazón que decidí darte. Nó sé que fue de todo eso. Pero tuve que entender y ser fuerte porque ya no puedo quedarme acostada en mi cama y llorar, porque hay alguien que necesita que yo salga adelante y esa persona es tu hija.


Chino, lo único que quiero que entiendas es que no te guardo ningún tipo de rencor. Me diste muchísima felicidad y lo seguís haciendo hasta el día de hoy a pesar de todo. Entiendo que estés asustado.

Te pido entonces que si algún día pensás en nosotras vengas a visitarnos. Yo no quiero plata, ni quiero que le des tu apellido si eso te parece una dificultad por tu familia (y en especial por tu mamá) pero te pido que si realmente tenés un corazón y si no me mentiste esas mil veces que dijiste que ibas a ser mi amigo siempre, vengas porque nadie va a apuntarte con un dedo y acusarte de nada. Solamente te pido que no tengas miedo a que te haga reproches o reclamos,
porque no tengo nada que reprochar. Me diste lo mejor que tengo y es una nena preciosa. Te agradezco enormemente, de verdad.


Y llevo varios días esperando una respuesta que no llega.

Por cierto. Pupita se llama Luciana. ¿Les gusta?

10 comentarios:

Leviatan dijo...

UFF, cuantas cosas para decir pero mejor callarlas porque ya has dicho todo.
Una vez un psiquiatra me dijo que "Padres no son aquellos que cojen sino aquellos que se hacen cargo."
Bestial y frontal pero tan real.

Besote gigante para ambas.

SANTIAGO dijo...

lindo lindo nombre luciana! a ver si nace leona y todo.

Gustavo dijo...

Un hijo es lo más hermoso que uno puede tener, lo digo porque tengo dos, tarde o temprano, va a sentir la necesidad de conocerla, ojalá por los dos (padre e hija) que sea temprano.

quichicientos dijo...

Cuando contaste acá que estabas embarazada yo me estaba mandando mensajes con mi hermano. El es menor que yo y tiene un hijo. Le puse ¿viste que está embarazada la pupo? y me contestó "no sabía, va a ser una madraza". Me acuerdo de eso ahora porque aunque ni te conocemos, lo sabemos igual...

ojalá que las cosas con el chino puedan hablarse, ojalá que él recuerde que sos su amiga -no dudo de que lo sos aún- Ojalá que no sea tan tonto. Ojalá puedan compartir esa experiencia maravillosa que debe ser tener un hijo, aunque no sigan juntos. Hay que ponerle el pecho a los miedos y parece que te tocó ser la fuerte, por ahora. El nombre es hermoso. Y dejá de hacerme emocionar, la gran..... siete!

Pupolina dijo...

Quinchicientos: Me dejan sin palabras. Primero te agradezco infinitamente de corazón todo el cariño que me demuestran todos ustedes, los que siempre pasan para hacer un poquito de compañía, y se siguen quedando desde que este blog apareció como un simple cuaderno virtual para desparramar tonterías.

Segundo: Me sorprende llegar a un nivel familiero donde una hermana le envía a su hermano menor un mensaje para avisarle de la existencia de Pupita, la cual ahora anda pateando (debe ser una manera de dar las gracias también). ¿quién es tu hermano? cuénteme che!

Tercero: ¿yo te hago emocionar? mirá si serán hipócritas que por este teclado anda corriendo agua salada ahora...

quichicientos dijo...

te escribí a hotmail, a la dirección que publicaste acá una vez. besote.

Anónimo dijo...

siempre vos estas embarazada siempre lloras siempre todos te dejan siempre todo no? aaaaaaaaaaaaa la esquizofrenia volvete a medicar con diazepam como antes y deja a chorch en paz

Pupolina dijo...

Ah bien. Lo que faltaba: Que viniera un anónimo valiente a tirar flores. Te mando un par de besitos Ano, pegátelos en la cola. La próxima decime quien sos así puedo agradecer la gentileza.

Walkiria dijo...

dejalo al chorch en paz flaca!!!!


(...)


cualquiera :P

El griego puteador dijo...

AAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA... "Chorch"... Para mi que el anonimo es la madre que lo vino a defender. JAAAAAAAAAAAA!!!!!!

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