¿A dónde te fuiste adolescencia?

Ayer cuando me levanté tenía un año más. Esto trajo muchas reflexiones para mi, una de ellas muy importantes: Ya no soy adolescente. Pero ¿cómo pasó? ¿En qué momento? y sobre todo ¿Por qué nadie me avisó esto?

Ahora se supone que estoy dentro del grupo de los jóvenes, ya no soy más una adolescente en plena rebeldía como decía mi abuela. Ahora en lugar de juntarme con los muchachos a tomar algo y escuchar cada tanto las bandas punk pedorras que ponen Milo y Michel me voy a dedicar a leer apuntes y tomar café con los nuevos conocidos, los cuáles seguro aparecen en un par de meses y por como vienen las cosas van a ser jóvenes poéticos y frustrados que estudien letras o filosofía.

Se terminan los recitales de barrio, las zapatillas caminantes, las lapiceras bic trazo finos para machete, la secundaria, los chupetines, el recreo, la preceptora, la técnica (gracias a dios)

Se termina la adolescencia.

Si yo decía que las cosas venían muy tranquilas como para no ser sospechoso...

¡Ni siquiera eso!

Como cuesta acostarse a leer un libro y encontrar un punto de comodidad donde no se te enfrìe la espalda, ni se te destape una pierna, ni se desacomode la almohada. ¿Por qué? ¿por qué el cuerpo humano tiene que tener tan incomodo?

Todo tiene un razonamiento meramente matemático. El lado en el que te acuestes es inversamente opuesto al lado del libro que tengas que leer. Así es como digo que si te acostás mirando para la derecha te va a costar leer la página izquierda del libro, si levantás el libro para poder leerla se te duerme el brazo. Ergo: Largás el libro y sentís el hormigueo unos 3 min.

A entonces B.

B entonces C.

Por lo tanto: Al carajo.

De la misma manera funciona si te acostás durmiendo del lado izquierdo, sólo que esta vez vas a poder leer más cómodo el lado izquierdo pero te va a costar más leer el lado derecho.

De todas maneras los capítulos de la mayoría de los libros comienzan desde las páginas derechas. Por lo tanto te conviene acostarte del otro lado. Años de jugar al tetris diría yo.

Ahora si. Si te acostás mirando para arriba se te cansan los dos brazos. Vas a estar como mucho 15 min así, después viene tu gato (en el caso de que tenga uno) y se va a mordisquear el libro, los dedos, el codo y si te descuidás un poco te va a rasguñar un ojo cuando parpadées. Eso implica salir corriendo al hospital o salita de emergencias más próximo. Y puede ser letal.

Si te acostás panza abajo sos un pelotudo. ¿cómo pretendés leer así? Si no tenés suficiente luz porque te la estás tapando.

Lo más razonable sería sentarse en la cama y apoyarse en la almohada para poder leer, pero la gracia de acostarse era justamente eso: Acostarse.

Las Contradicciones Sin Fundamentación.

Hoy cuando venía de comprar papas fritas y maní en lo del Tano se me prendió el foquito. Todos los padres dicen lo mismo.

Cuando los hijos son lindos, simpáticos, divertidos, y por supuesto chiquitos dicen:


- "No. Laurita va a tener novio cuando sea grande, a los 40 años"

Sino por supuesto:

- "Miguelito es de mamá ¿No, Miguelito? Él no va a dejar nunca a mamá"

Pero después cuando los hijos crecen, se vuelven más grandes, más peludos y empiezan a sobrar los padres se contradicen, como suelen hacer comunmente (no porque son humanos, sino porque son amargados) y dicen:

-"¿Cuándo te vas a ir y me vas a dejar de romper las pelotas? Ya sos grande, tenès 20 años!"

Es una cosa de locos. Está bien, uno ya no es chiquito, ahora tiene más problemas y además tienen razón, con 20 años empieza a ser hora de que cáda uno se busque su propio lugar "Aquí se rompió una taza..." pero "¿No que yo no te iba a dejar nunca, mamá?" pensará Miguelito.

Además está también aquel reproche que siempre existió y existirá en todas las bocas de las madres:

"está bien, yo te regalo el perrito pero lo vas a tener que cuidar para siempre. No vaya a ser cosa que te cansés de él porque no hay reclamo. Es PARA SIEMPRE. Es TU RESPONSABILIDAD"

¿vieron? Cuando el perro es chiquito y simpático, y sobre todo cuando el perro es una novedad es divertidisimo. Le damos de comer, lo sacamos a pasear y le limpiamos la caca contentos, con una sonrisa de oreja a oreja. Pero cuando el perro crece y no tiene ganas de jugar porque está tirado en frente de la estufa ya no es tan divertido.

Pero los padres sí nos pueden cagar a pedos a nosotros. ¿Por qué?


"¡Porque soy tu mamá y punto!"


Tamadre...



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