Con la Nona no se discute.

No sé ustedes, pero yo soy una de las escasísimas personas que pueden decir que tienen a la bisabuela presente todavía. Tengo entendido que mi bisabuela nació en el año 1922, es decir, tiene 88 años de edad. No voy a visitarla seguido, pero no es porque no quiera, o porque viva lejos (de hecho, vive acá nomás) No voy a visitarla seguido porque la bisnona es media peleadora.

Primero y principal, la nona no asume sus 88 añitos. Desde chica siempre fue un misterio para mi la verdadera edad que tiene. Por esa razón dije "tengo entendido que nació en el '22" porque sinceramente no lo sé con exactitud. Los primeros recuerdos que tengo con mi bisabuela son de cuando tenía aproximadamente cuatro o cinco años e iba caminando a la cocina a preguntarle cuántos años tenía, luego, uno o dos años después volvía a preguntar y las cuentas nunca cerraban.

Pupolina a los cuatro años
Abuela ¿Cuántos años tiene usted? (A la nona jamás le hablé de tú a tú, siempre fue todo Usted)

Abuela
(se supone que con 72 años)

Yo tengo 71 años ¿Por qué?

...

Pupolina a los cinco años

Abuela ¿Cuántos años tiene usted?

Abuela
(Se supone que con 73 años)

Yo tengo 71 años ¿Por qué?

...

Pupolina a los 9 años

Abuela ¿Cuántos años tiene usted?

Abuela
(Se supone que con 77 años)

Yo tengo 75 años ¿Por qué?

...

Pupolina a los 15 años

Abuela ¿Cuántos años tiene usted?

Abuela
(Se supone que 83 años)

¡Pero qué desmemoriada que sos, nena! ¡Te dije que tengo 79 años!


Hubo un tiempo que tuvo 83 años durante 3 años seguidos, y no hubo nadie que la contradijera.

Hace tres años, cuando la abuela cumplio 85 años, a mi tío se le ocurrió comprar velas con numeritos para la torta. Erroneamente compró un 8 y un 4 y cuando llegó a la casa le corregimos de que estaba atrasado un año. Como una solución rápida sumó a la torta una velita más. Cuando la nona iba a soplar las velas y vio la velita demás la tiró al carajo y dijo enojadísima "¡ESTA NO!" Y todos nos quedamos callados.


Otra cosa que suele hacer la Nona conmigo es confundirme con mi madre, lo cual a veces es benéfico porque me entero cuando me quiere sacar el cuero, pero otras veces es confuso. Suele escapársele un:

Abuela

Sandra, ¿Dónde anda la Pupolina? ESA nunca me viene a visitar, es una desmemoriada, cuando venga le voy a decir esto y lo otro... Cuando venga ¡me va a oír!

Y 15 minutos después recobro mi identidad en su mente de bisabuela, y me dice algo como -¿Querés jugar al Buraco, Pupolina? - Con una sonrisita simpática. Y yo, que ya más o menos estoy acostumbrada, me hago la boluda y le sigo la corriente. Más de una vez intenté explicarle su error pero siempre terminamos en un círculo vicioso donde no hay tu tía que valga, puesto que a ella no se le contradice jamás. Si algo sabe hacer bien es dejarte hablando solo y cambiarte de tema para ponerse a hablar de las novelas de la tarde, de la vecina de al lado, del gato o de la mar en coche.

En lo que respecta a los juegos de azar es una campeona mundial. Puede ir de la cocina al comedor y olvidarse por completo lo que iba a buscar, pero a la Nona jamás se le escapa un comodín del Buraco. Y si se trata de cartas de Poker, nunca se le puede vender pica por trébol. Lo que sí es seguro es que hay que estar atento, porque sabe mezclar muy bien y hacer pases extraordinarios de prestidigitadora profesionar junto con engaños visuales de señora abuela, pero no conviene mucho contradecirla. Ella no da bola alguna. A mi siempre me pareció bueno dejarla ganar, aún si esto me cuesta sus burlas y chistes, porque cuando pierde no queda con un buen humor que digamos, y el mal humor de la Nona puede ocasionar que casualmente la comida se le queme, o se le pasen los fideos, o se le derrame el café con leche en tu pantalón, o se le caiga la puerta del aparador en tu espalda...


Fuera de eso es una bisnona común y corriente. Cocina muy bien, teje a dos agujas y a crochet, colecciona huesitos caracú, se tiñe el pelo cáda viernes religiosamente...


A mi me encantaría llegar a la edad de la Nona. Más que nada para divertirme de lo lindo con mis bisnietos. Porque estoy segura de que algún día tendré con qué pagar el pato.

8 comentarios:

SANTIAGO dijo...

aaaaa ahora me cierran las influencias ... la habilidad del tejido será hereditaria? por las dudas no te juego al poker ni loco!

Thotila dijo...

Estimada Pupolina:
Su relato esta lleno de ternura, es muy agradable leerla. Estuve revisando un poco el blog y el antiguo, me vera seguido por aqui.


Saludos.



Yo le tengo fobia a los sapos.

Chipi dijo...

Yo conocí a dos bisabuelas...una vivió hasta mis 17 años. La amaba.
Todos sus bisnietos sin excepción merendabamos con ella el té de a turnos...porque nos sentábamos a upa. Sí, 17 años, grandulona boluda, pero tomando el te a upa de la vieja.
No admitía otra manera de merendar la abuela Rosa. Y había que hacerle caso...porque las bisabuelas son así.

Murió a los 96 años, creo...ella también mentía un poco con la edad, pero ya a lo último no era de pícara, sino que realmente ya no se acordaba. Cuando le preguntabas la edad empezaba haciendo un relato histórico que te hacía arrepentir el haberle preguntado...

"mira, en la segunda guerra mundial, yo ya estaba en acá y ya tenía dos de mis cinco hijos....así calculo que tenía X años...."
Un torre.

Pupolina dijo...

Santi: Capaz que si y se salteó dos generaciones, porque mi vieja no engancha una con el crochet. Pero en lo del poker te aseguro que no te hagas drama, eso si que lo saltée yo.

Thotila: Bienivida. Tu comentario es un halago hermoso. Espero que se sienta a gusto leyendo cáda día como yo me siento a gusto escribiendo en este cuaderno. P.D: Los sapos y los botones no matan a nadie, pero ¿viste como rompen las guindas?

Chipi: Que ternura la historia de tu nona. Pero una pregunta, si ustedes merendaban con la nona a turnos ¿Ella merendaba tantas veces al día como nietos tenía? Habrá sido gordita entonces...

Nicolás dijo...

no conocí a ninguna de mis bisabuelas, pero un de mis abuelas solía decir "desde hoy cumplo años para atrás".
una grosa la nona

Chipi dijo...

Pupo: depende...en invierno se tomaba unos cuatro o cinco tes...
arrancaba a merendar a las 4 y terminaba como a las 7.
Por suerte de los 23 bisnietos que tenía, sólo hacía eso con los 7 nietos de su hija menor -mi abuela- (el resto que viven acá no la veían tan seguido y la gran mayoría viven en Junín y Mendoza...que no zafaban del ritual cuando ella iba de visita igual...era así)

quichicientos dijo...

cuando la bisnona vea que publicaste sus edad te va a correr con la escoba
muy lindo post, pupolina!

Thotila dijo...

che! soy chabon!! JA JA JA

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